Salud

No hay alguna raza de perro que carezca de defectos genéticos.
Afortunadamente, el Australian Cattle Dog tiene sólo algunas anomalías que deben ser vigiladas. Entre las más frecuentes se encuentran: displasia de cadera, sordera, atrofia progresiva de retina.


Sordera/hipoacusia congénita. Ocurre cuando la pérdida de audición se presenta desde el nacimiento. En algunos casos el problema es genético y en otros tiene que ver con un desarrollo embrionario inadecuado. Las causas últimas se desconocen, pero se sabe que el déficit de pigmentación está relacionado con la sordera. Los perros con mayor riesgo de sufrir este tipo de sordera son los que tienen patrones color predominantemente blanco; mirlo (mezcla de colores, blanco, gris, negro y leonado que dan un tinte azul) o piebald (base blanca con manchas de color).
Muchos perros que nacen con sordera congénita van aprendiendo a base de estímulos sensoriales con sus compañeros de juego, estímulos visuales, tacto, vibraciones, todo es necesario para compensar y adaptarse a la falta de oído. La gran diferencia entre un perro con pérdida gradual o accidental de oído y un perrito sordo de nacimiento es que el perro adulto que ha perdido el oído sabe que le ocurre algo que no puede comprender pero está acostumbrado a un tipo de vida y actividades con su amo, sin embargo el perrito sordo de nacimiento no es consciente de haber perdido ningún sentido y su entrenamiento empieza desde cero.
Actualmente, el test de BAER, es el único método completamente fiable que existe para determinar si un perro es sordo, además de poder evaluar el grado de sordera en cada oído, con una aproximación de la pérdida de audición.

Baer


Displasia de cadera. El término displasia procede del griego “dys” dificultad y “plasso” o “platto” formas, consecuentemente el término displasia hace referencia a la dificultad en formarse bien.
Se trata de una mala congruencia de la cavidad acetabular (cadera) con las cabezas femorales que pueden aparecer luxadas o sub luxadas. En articulaciones con alguna alteración, se observa desde un ligero a grandes desplazamientos laterales de las cabezas femorales – subluxaciones – que permiten el “juego articular”. El efecto es dañar, inflamar y finalmente debilitar la articulación de la cadera.
Se la considera una enfermedad hereditaria, no siendo congénita como ocurre en el hombre. Esto significa que la enfermedad puede ser transmitida a los descendientes, pero no es común que se presente cuando el ejemplar nace, dado que se desarrolla durante la etapa del crecimiento, influyendo en forma negativa factores ambientales tales como el desbalance nutricional, el tipo y cantidad de ejercicio físico, eventuales traumatismos, etc.
Las manifestaciones clínicas principalmente son claudicación y dolor. Pero además observamos atrofia muscular, dificultad de movimiento y actitud antálgica.
No han sido identificados, en el mapa genético, el gen o los genes responsables de estas enfermedades. La heredabilidad es considerada cuantitativa con variación continua y solo puede ser estimada con métodos de la genética poblacional. El control puede efectuarse solamente mediante el examen radiográfico de la articulación.

DISPLASIA


Atrofia Progresiva de Retina. La retina es la responsable de captar y enviar las imágenes por el nervio óptico hacia el cerebro donde se traducen. Si la retina no funciona adecuadamente la visión se ve afectada.

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